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08/01/2018 | Actualidad Avalia
Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias (Arame)

María Jesús Lorente:"Mi sueño sería que las asociaciones de género desaparecieran, habríamos logrado la igualdad de la mujer"

La presidenta de la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias (Arame), María Jesús Lorente, reflexiona sobre la percepción de la mujer líder, retos u obstáculos aún presentes. Además, explica la labor de visibilidad y empoderamiento femenino llevada desde Arame. El objetivo es lograr la igualdad de género.

La presidenta de la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias y Profesionales (Arame), María Jesús Lorente, reflexiona sobre la percepción social de la mujer líder, así como los retos u obstáculos que todavía se aprecian en la vida cotidiana. Asimismo, repasa la labor de visibilidad y empoderamiento femenino llevada a cabo desde Arame, cuyo objetivo primario es lograr la igualdad de género. Desde que iniciaran la actividad, allá por el año 1989, el progreso en este campo, aunque avanza lentamente, va apreciándose. En Aragón sobre todo, pues la comunidad es nicho de un potente liderazgo empresarial femenino. Los premios anuales de Arame reconocen a mujeres excelentes su gestión al frente de una empresa. Un galardón al que cada año se presentan más candidatas, según Lorente, con "nivelazo".

Pregunta .- Simone de Bouvoir dijo que no se nace siendo mujer, sino que se llega a serlo ¿Lo comparte?
Respuesta .- No estoy muy de acuerdo con la visón de Simone. Creo que biológicamente o se es mujer, u hombre. Somos diferentes en ese sentido. Donde no debemos hacer distinción en las capacidades personales basándonos en la variable género, es entonces cuando se genera el problema. El hombre y la mujer somos igualmente capaces. Estamos en pleno siglo XXI y, lamentablemente, la diversidad genérica sigue separándonos, en vez de unirnos. Continúan las brechas sociales, porque, como sociedad, no estamos preparados para aceptar esa diversidad. El mejor ejemplo es cuando nace un bebé. Si es niña, todo rosa. Si no lleva pendientes, automáticamente creemos que es niño. Son estereotipos que hacen que al final la niña termine jugando a muñecas y el niño a camiones. Por supuesto que hay un comportamiento biológico de diferenciación: se llama sexo y eso es lo único que nos separa. Pero, como personas, todos somos iguales y hemos de compartir los mismos derechos.

P.- Pero es la propia sociedad la que contribuye a la construcción de ese etiquetamiento mental… ¿Desde Arame tratan de romperlo?
R.- Las diferenciación la crea el acerbo cultural, nuestro entorno. Desde Arame hacemos mucho hincapié en el concepto de los referentes. Generalmente solemos tener a los hombres por líderes y no a las mujeres. En este sentido, trabajamos como altavoz, proyectando todo lo que hacemos las mujeres, visibilizándonos, exponiendo nuestro potencial y talento en las empresas. Abanderando ese liderazgo femenino para legitimarlo. Somos una asociación empresarial de género que lucha por hacernos un hueco, pues no lo teníamos.

P.- Y llevan ya casi 30 años ocupándose de la igualdad. En este tiempo, ¿han apreciado avances en la percepción de la mujer como gerente empresarial?
R.- Modificar los argumentarios es una tarea ardua. Empezamos hace 28 años, y sí, evidentemente se han percibido avances, pero falta mucho. Los datos traslucen que necesitamos otros tantos cientos de años para lograr nuestra meta. A lo largo de este tiempo se ha ido implantando un estado constitucional y de derecho en el que, poco a poco, se han conquistado derechos relativos a la mujer. Cada vez se valora más el liderazgo, la dirección y gerencia femenina, hay más reconocimientos. Antes la mujer necesitaba permiso de su pareja para todo. Avanzamos, pero todavía estamos en un lugar estadio muy primario. La escritora Irene Vallejo mencionó una vez: "Llevábamos 28 siglos luchando por destituir la estructura masculina de la sociedad, donde la mujer ha estado en plano de inferioridad. No vamos a conseguirlo solo en 28 años". Las cosas van despacio, y nosotras no buscamos esa conquista a través del conflicto o la violencia. Buscamos posicionamiento, pero porque es de justicia ocupar la parte de responsabilidad que nos corresponde. Creemos que de este modo gana tanto la empresa, como la sociedad.

P.- ¿Cómo es ese posicionamiento en cifras? Los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística arrojaban un 70% de altos cargos o puestos directivos ocupados por hombres, ¿cómo está en Aragón?
R.- Similar. Los últimos datos contrastados sobre el número de empresas y autónomos en Aragón es de 105.000. De ellas, el 32% cuentan con una profesional mujer al frente. En conjunto, vamos creciendo, pero a un ritmo muy lento. En empresas cotizadas, de más de 250 trabajadores, dentro de los consejos de administración también se percibe un crecimiento. No obstante, esa presencia a veces tiene una doble lectura, porque en muchas ocasiones es la misma mujer la que está en varios de ellos. El peso de las mujeres en puestos de responsabilidad aún está muy lejos de alcanzar una cierta paridad.

P.- ¿Por qué? ¿Se tiene miedo a estar "supeditado" a las órdenes de una mujer?
R.- Ese término genera confrontación. Nosotras no queremos quitarle el puesto a nadie, tan solo ocupar posiciones que nos corresponden. Hay hombres que esto lo ven mal, sí, pero hasta lo puedo llegar a entender. Llevan siglos en zona de confort; de repente, ahora, ese espacio ha de ser compartido. También hay que hacer ejercicio de empatía e inteligencia emocional conjunta, para compartir ese espacio en las mejores condiciones. Al final todos luchamos por los mismos objetivos: hacer las empresas más competitivas, mejorar la sociedad civil, amplificar los valores que suman. Y todo esto lo podemos hacer de la mano, no con un "tú te quitas, yo me pongo".

P.- No es cuestión de rivalizar posiciones, claro…
R.- No, porque no somos rivales. No obstante, en la construcción de estos idearios tenéis mucho que ver los medios de comunicación. El lenguaje hemos de saberlo emplear y reconducirlo a un carácter inclusivo. Por ejemplo, los genéricos. Expresiones como "las personas de la empresa", en lugar de continuamente mencionar "los trabajadores y las trabajadoras de la empresa". Son fórmulas neutras que permiten no llegar a rozar, permitiéndome la expresión, lo ridículo del "miembros-miembras".

P.- Sobre estos temas planea demasiada polémica, al igual que en lo referente a la conceptualidad del feminismo, que genera confusión. A propósito, ¿se considera usted feminista?
R.- Sí, lo soy. Lo soy porque yo lo entiendo como una lucha por la valoración del papel de la mujer como sujeto responsable, trabajador, comprometido y protagonista de la vida pública. Soy feminista, pero no busco la confrontación ni con la persona que tengo al lado, ni dentro del mundo empresarial. Soy vicepresidenta de Cepyme y allí me siento valorada, y sé que aceptan mis ideas, al igual que yo las de los demás. Me encuentro en un entorno en el que, aunque predominen los hombres, me topo cada día con personas que saben aislar perfectamente todo y respetar la igualdad. Por otro lado, también hay mujeres que dicen abiertamente no ser feminista, y yo pienso: pues quizá deberían planteárselo. A veces la barrera nos la ponemos nosotras mismas.

P.- ¿Quizá es porque lo asimilan al popularizado término de la mujer "femi-nazi"?
R.- Puede ser, porque es que cuando se ha hablado sobre feminismo, los medios han abierto las noticias con imágenes de un grupo de mujeres enseñando el pecho en un parlamento. Y no es eso. Creo que para expresar opiniones o hacerse valer en un mundo, además, muy masculino, no se debe entrar en ese tipo de juego de espectacularidad. Es más, las mujeres que sí entran en esas dinámicas nos hacen un flaco favor al resto, porque se desvirtúa el concepto y, después, tenemos que aguantar interrogaciones con cierto retintín del tipo ¿"no serás tú feminista de estas?.

P.- ¿Cómo se logra sensibilizar a la sociedad sobre el empoderamiento de la mujer?
R.- Con el término "empoderamiento" también hay controversias, considerándolo una mala traducción del inglés. Pero, en resumen, se trata de ayudar a la mujer a que ella misma recupere su autoestima, las actitudes preactivas. De liderar su vida personal, familiar y profesional. No obstante, hay muchas que tiran la toalla o se estancan porque no tienen apoyo. Quizá porque su entorno próximo no entienda, por ejemplo, su ascenso. Y para eso está Arame.

P.- ¿Cuál es el factor que habría de modificarse para reconducir el estereotipo?
R.- El entorno es muy importante. Y este emerge de la educación base, que tiene tres patas: la familiar, la formativa y la profesional, junto con la administración. Cada una ha de asumir su parte de responsabilidad, pero todos en conjunto hemos de participar en la lucha por un nuevo modelo de sociedad, por los valores que queremos transmitir a nuestros jóvenes.

P.- La conciliación familiar-laboral también es otra política que las empresas poco a poco implementan. Reducciones de jornada, excedencias, flexibilidad…
R.- Aquí se tiende a mezclar varias cosas. Al hablar del genérico conciliación cometemos el error de atribuirle el concepto casi en exclusiva a la mujer o a la maternidad, cuando es algo transversal al hombre y a la mujer y al conjunto de la sociedad. Todos queremos poder conciliar la vida personal con el trabajo y viceversa. En cuanto a lo primero, la conciliación ha de entenderse como corresponsabilidad. Es también paternidad, porque el progenitor, tal y como lo define el Estatuto de los Trabajadores, también ha de tener las mismas oportunidades de solicitar bajas al tener un bebé. Eso también es igualdad.

Ahora bien, los últimos datos hablaban de 100 solicitudes de hombres, frente a las casi 3.000 de mujeres. En ese punto también hay que sensibilizar. Por otro lado, y a pesar de que la conciliación aparente ser una conquista de derechos, existe una doble lectura, ya que muchas mujeres, fruto del modelo, entran en un círculo vicioso. La vuelta al trabajo es muy complicada, y la promoción de ascenso aún más. Esto deja a las mujeres en inferioridad de condiciones, ya que ganan menos dinero y, por tanto, en un futuro, tendrán peor jubilación.

P.- Y hablando de economía, ¿qué hay de la brecha salarial?
R.- El famoso mito de la brecha digital existe, pero es apreciable en los pluses: turnicidad, disponibilidad, nocturnidad, jornadas completas o parciales, etc. Al final, estos son los factores que hacen que una persona cobre menos que otra. Pero en los contratos por convenios colectivos, el sueldo base para Antonio o María es el mismo. Es que si los empresarios pagáramos una diferenciación salarial por género, estaríamos en prisión, porque es ilegal. Ahora bien, ¿quién tiene esos pluses? Los hombres. Preguntémonos por qué y hagamos examen de conciencia. Donde sí existe brecha visible es, como hablábamos antes, en la ocupación de puestos de responsabilidad.

P.- ¿Cuántas generaciones van a necesitarse para que la sociedad cambie el chip?
R.- Para que todo se normalice, creo que necesitaremos cuatro o cinco generaciones. Los cambios son lentos, tanto para ir a mejor, como a peor. Y digo esto porque se está apreciando una cierta involución social en nuestros jóvenes. Los machismos son abundantes incluso en adolescentes, también la violencia de género o la no creencia en la igualdad. Para esto también está Arame, para concienciar sobre el valor de la mujer en sociedad desde la base. Estamos muy orgullosos de nuestro trabajo, porque, poco a poco, se vislumbran cambios importantes. Aunque, siendo sincera, mi sueño sería que Arame desapareciera. Eso significaría que habremos logrado nuestro objetivo.

P.- Mientras tanto, pueden seguir galardonando a mujeres empresarias excelentes. Arranca ya la cuenta atrás para los Premios Arame 2017…
R.- ¡Qué ganas tenía de contar esto! El otro día tuvimos reunión del jurado y ¡ya tenemos ganadoras! Estamos contentísimos, porque cada año se presentan más y más mujeres con nivelazo. Además, es que en Aragón tenemos un potencial femenino brutal y, con la celebración de los premios, es un modo de reconocérselo. Este año se lo llevan Clara Arpa, Elena Martínez Solanas, Higinia Navarro Domínguez e Isabel Félez Roselló. También a la consejera de Economía, Marta Gastón, como Socia de Honor. Su gestión brillante ha logrado mejorar tanto la empresa, como su zona de actuación.

Fuente: Aragóndigital.es

Enlace: http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=161593&secid=9

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