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08/02/2018 | Actualidad Avalia
Opel y la globalización

La dirección y el comité de la fábrica de Figueruelas, como tantos otros que hacen la economía ‘a pie de obra’, merecen optar a algún prestigioso premio de Economía.

La gran inquietud creada por los recientes acontecimientos vividos en la factoría de Opel me ha suscitado el parafrasear la famosa obra de Monterroso: "Y cuando despertó allí estaba... la globalización".

Porque sin duda un conflicto económico ha vuelto a provocar importantes sentimientos encontrados y a sacar a la luz uno de los dilemas que siempre afloran en el devenir de la economía, y que no es otro que contraponer el cómo le gustaría a uno que fueran las cosas con lo que realmente son. Es, si se quiere, la eterna lucha entre el idealismo y el pragmatismo y la conclusión final de una aceptación resignada de las cosas.

Hay una evidencia hoy día incuestionable: la globalización es un proceso irreversible. Y como todo fenómeno económico tiene sus efectos positivos y sus efectos perniciosos. Lo que ocurre es que siempre pensamos en estos últimos cuando surgen los problemas, pero nunca en los beneficios que nos reporta en la vida cotidiana. Se nos escapa, por ejemplo, que Aragón tiene, desde hace décadas, un crecimiento y unos niveles de riqueza nada desdeñables –y superiores a la media española- por ser una economía muy abierta y tener la posibilidad de vender sus productos y servicios fuera de nuestros límites geográficos; lo cual obliga a ser competitivos y por tanto a que nuestras empresas alcancen unos buenos grados de calidad en su gestión. Conviene recordar que nuestras empresas emblemáticas se han hecho excelentes porque han tenido la posibilidad de buscar mercados e inversiones en el exterior, aumentado así su dimensión y creando empleo.

De esto nos sentimos muy orgullosos. Como también nos parece estupendo que sensu contrario otras empresas, nacionales o multinacionales, se instalen en nuestro territorio con el consiguiente efecto de creación de riqueza y empleo. ¡Que bien nos sienta la globalización en estos casos!

Pero, claro, no todo son rosas en la economía, también hay espinas. Y la globalización no es una excepción; y las multinacionales tienden a ser más exigentes en sus inversiones, y esa exigencia suele pasar por obtener beneficios en sus plantas. Por eso, en una economía muy liberalizada deben tenerse muy en cuenta cuales son las claves para la supervivencia: una de ellas es la flexibilidad. Y aquí tenemos un ejemplo con Opel.

El conflicto creado no debiera sorprendernos. El grupo empresarial quiere tener una factoría rentable y por ello pone sus condiciones. Naturalmente, a todos nos gustaría que los salarios fueran altos –en esta empresa y en todas-, que no existiera empleo precario... pero topamos con la cruda realidad y aquí entramos en lo que conocemos como flexibilidad.

El comité de empresa se ha encontrado nuevamente con un grave dilema: o la aceptación de determinadas condiciones o la pérdida de los empleos... el choque entre lo que a uno le gustaría y la cruda realidad. Porque en un mundo globalizado cualquier empresa tiene la posibilidad de elegir: puede cambiar de emplazamiento, puede encontrar salarios mas reducidos en otros lugares, en definitiva puede lograr sus objetivos de rentabilidad en otros lares. En fin, nada que no sepamos pero que nos cuesta admitir.

Y así ha sido, porque no podía ser de otra manera. El comité de empresa ha hecho lo que no le gustaba pero ha vuelto a da pruebas una vez más de su sentido de responsabilidad para el conjunto de los trabajadores y para esta Comunidad. Algo, más bien mucho, les debemos todos los que vivimos en esta tierra.

Y por cierto, vengo observando que los premios relacionados con la Economía se conceden siempre –siempre, insisto- a muy prestigiosos conocedores de la materia, pero que la explican desde la barrera. Y no estaría mal que en alguna ocasión los jurados se acordarán de aquellos que en lugar de explicarla se encargan de hacerla, de hacer posible día a día que las empresas funcionen, que se cree riqueza y que esta llegue al mayor número de personas posible.

Por ejemplo, es lo que acaban de hacer la dirección y el comité de Opel España, es decir las personas que los componen, con nombres y apellidos. Ellos, como tantos otros, los que hacen la economía ‘a pie de obra’ merecían optar a alguno de esos premios

Fuente: Heraldo de Aragón

Enlace: https://www.heraldo.es/noticias/economia/2018/02/06/opel-globalizacion-1223151-309.html

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